9.5.19

Quejicas

Estos días no hago más que oir (leer) a gente quejica por todas partes y, en un ejercicio de fabulosa incoherencia, voy a quejarme de ellos.

Me gusta que seamos exigentes y que reivindiquemos, pero se nos va la pinza muchas veces, ya que perdemos en la mayoría de ocasiones algo tan importante como la coherencia.

Voy a centrar mi crítica en quejas sobre asuntos banales: cine y televisión.

Muy a mi pesar (y al pesar de muchos fans) la saga Vengadores ha llegado a su fin. Tras el batallón de spoilers, llegaron las quejas. Que si errores de guión, que si incoherencias en los hechos, que si inexactitudes en la aplicación de la física cuántica...




A ver, que estamos hablando de gente que viaja por la galaxia, que vuela con trajes metálicos, que tiene a un dios entre sus filas y ¿te extraña que apliquen la física cuántica a su manera? ¡Pues claro! Es ficción y son superhéroes, no es un estudio de Stephen Hawking.

Y por otro lado tenemos a los tiquismiquis de Juego de tronos.

Entiendo que es un gazapazo terrible que los miles de profesionales que trabajan en la serie se dejaran en primer plano un vaso de plástico y se viera en una escena del capítulo 8.4. Pero los linchamientos de algunos por este tema resultan sorprendentes (supongo que quienes lo critican se equivocan poco en sus trabajos).



Comentemos nuestras teorías, quejémonos de los giros que están dando los personajes, protestemos por los que están matando y teoricemos sobre los pros y contras que X o Y se queden con el trono de hierro. Pero no vayamos de expertos en iluminación, doblaje, escenografía, maquillaje y efectos especiales, anda. Divirtámonos.

Y por no hablar de algo tan radicalmente opuesto y controvertido como Supervivientes y la Pantoja. A ver, si le pagan pastizal es porque la gente la quiere ver entre cocoteros. Hace bien la mujer en aprovechar la ocasión y trabajar en la tele. Dejemos vivir y que cada uno vea lo que quiera, no?

En fin. Que viva la libertad de queja!!

6.5.19

Adomuka

Quien me conoce en persona sabe que el ejercício físico no es lo mío. Mi agilidad y mi habilidad son, cuanto menos, justitas (por no decir inexistentes). Por eso me sorprendo a mí misma cuando voy a clases de yoga y, oh my God!, me salen las posturas!



Todas no, no voy a fliparme. Pero sí muchas.

Comencé a ir a clases de yoga por recomendación de mi espaldóloga, a la que hago todo el caso del mundo, que pa' eso me calma los lumbagos y las migrañas. Y, contra todo pronóstico, ¡me gustó!

- Qué me gusta del yoga.-




Confieso que soy bastante poco espiritual y que durante la meditación me pongo a darle vueltas a cualquier cosa banal, pero cada vez lo disfruto más.

Empecé casi sin poder doblarme y noto que solo yendo un día a la semana ya tengo la elasticidad más trabajada. Cada persona va a su ritmo, probablemente eso sea lo que más me gusta. El objetivo es que hagamos las posturas y controlemos la respiración, no hay que ganar nada, ni meter goles, ni subir la pierna más que nadie. La pierna la subes hasta donde puedes y cada día podrás un poco más. La única presión es la que te quieras poner (y ya te digo yo que me pongo poca, que pá sufrir siempre hay tiempo).

Otra cosa que me encanta (que supongo que pasa con todos los deportes/disciplinas/hobbies) es notar mi evolución y darme cuenta que cada vez hago mejor las torsiones o que apenas me cuesta controlar la respiración en la mayoría de las posturas.

Lo mal que me salen los saludos al sol (y la tirria que les tengo) ya lo comentamos otro día :P


- Consejos para torpes.-




  1. No te fijes en las personas que tienes alrededor, que con toda seguridad serán más ágiles, jóvenes y elásticas que tú.
  2. Encuentra tu camino cuando no te salga una postura. Si no te sale el maldito saltito para juntar las manos con los pies en el saludo al sol pues da dos pasitos. No estás en una competición.
  3. Usa los bloques. Cuando tengas que hacer nosequé estiramiento y no llegues con la mano al suelo, pilla uno de los bloques (como el celeste de la anterior foto) para que te ayude. Ya llegarás, sin dramas.
  4. Si eres de las que le duelen las rodillas por apoyarlas mucho en una práctica, usa un cojín, que eso no te amargue el rato.
  5. Llévate una toallica para el sudor que a lo tonto a lo tonto sudas lo más grande. Y suénate antes la nariz, que si a tu profe le gustan tanto los ejercicios de respiración como a la mía, lo necesitarás.




Todas las imágenes del post son de la yogui estadounidense Jessamyn Stanley. Me gustan mucho sus vídeos, hace rutinas aptas para todos los públicos y tiene fotos muy chulas de sus prácticas. Además, es un claro ejemplo de que no hace falta ser esbelta y estar perfectamente depilada para practicar yoga. Las gordas también somos elásticas ;) 

En fin. Que vivan los chakras!!

(Imágenes del tumblr de Jessamyn: enlace)

29.4.19

High hopes

Mi canción favorita de estas semanas es una que se llama "High hopes", algo así como "altas expectativas".

Viene al pelo hablar de altas expectativas un día como hoy. No estamos ante un lunes cualquiera, estamos ante el comienzo de una etapa política cuanto menos interesante. Una etapa que podría haber sido terrorífica pero, que gracias a la participación de mucha gente, no será así. Y tenemos altas expectativas respecto a lo que vendrá.

Ojalá cada vez menos se oiga lo de "es que a mí no me gusta la política", porque después sí que nos gusta ir gratis a urgencias, tomar el sol en playas limpias, tener derecho a prestaciones por desempleo... Recordémoslo el 26 de mayo y vayamos otra vez en masa a votar para elegir a quienes queremos que gobiernen nuestros pueblos.

No dejéis de ver el vídeo, que la canción mola mucho ;)


En fin. Que viva la democracia!!

25.4.19

Mis vacaciones en 3 imágenes

Esta Semana Santa hemos ido a ver a mis padres. Teníamos muchísimas ganas de escaparnos, que llevamos unos meses de mierda complicadetes y nos hacía falta un cambio de aires (y que nos mimaran un poco, que lo de la adultez aún lo llevamos mal).

Nuestras actividades se han limitado a lo siguiente:


Pasar tiempo frente al mar. A pesar de vivir en sitio de playa, apenas nos paramos a contemplar el mar, así que hemos aprovechado para dar paseos cerca del mar o, simplemente, para sentarnos a mirar (y hacer fotos a las palmeras, como si fuera mi primera vez, jajaja).


Comer. Mucho. Y muy bien. Entre los manjares de mi madre, las costillas de las Tinajas, el pescado del Chiringuito de Paco y las pizzas del Rincón Toscano, nos hemos alimentado de maravilla.


Observar. La gente, los lugares, las olas y hasta los cubos de basura solitarios, jajaja. A veces, para animarte y pensar que todo irá bien, solo hay que mirar alrededor y ver que, pase lo que pase, la vida sigue y no tiene porqué ir mal, ¿verdad?

En fin. Que viva mi playa!!

22.4.19

Tan poca vida

Mañana es el día del libro, así que aprovecho para hablar de uno que me gustó e impactó a partes iguales.

Me leí este libro hace casi dos años y confieso que sigo un poco obsesionada con él. Bueno, como casi siempre me pasa cuando un libro me gusta mucho, no nos vamos a engañar.

Es una historia que sabía que era muy dura, pero el argumento me llamaba mucho la atención. Las relaciones de amistad me apasionan y leo bastante sobre ello, así que una novela sobre una historia de amistad entre hombres me dio curiosidad.


Lo peor del libro, la portada. No me gusta para destacar algún sentimiento de la historia. Ni identifico a ninguno de los personajes con esa cara ni con esa expresión (es una foto de finales de los 80 del fotógrafo Peter Hujar, de su serie sobre dolor y lujuria, que sí que puede pegar algo con la historia, pero no me convence).

Lo mejor, la amistad. En general y en mayúsculas. Es un libro que cuenta historias muy duras del pasado de un personaje y la manera en que ese pasado le influye en el presente. Es terrible, pero en cada momento está rodeado de personas que lo quieren, lo respetan y luchan cada día por hacer que su vida sea feliz.

Como iba preparada para la parte dura, me puse una coraza tan grande que los episodios de la infancia del protagonista no me impactaron más de la cuenta. Quiero decir, lo que le pasa es totalmente inhumano, pero ya sabía que iba a leer atrocidades, por lo que sospecho que pasé de puntillas y no le di la importancia que tenía. De ahí que haya resaltado tanto las partes buenas, las conversaciones de los amigos, cómo se ayudan o cómo guardan silencio cuando saben que hablar lo empeoraría todo.


Mi personaje favorito es Willem. Sin lugar a dudas. Es una persona tan generosa que hace que el lector se dé cuenta que, como amigo, no le llega a Willem ni a la suela de los zapatos (a mí me pasó, vaya). Tiene una sensibilidad en su comportamiento que te emociona cada cosa que hace o dice. Y una capacidad de comprensión y de altruismo fabulosas.

Bueno, y un par de cosas que quiero comentar, pero no sé hacerlo sin revelar nada, así que, AVISO SPOILERS

- La intervención de Caleb me parece terrible y me impactó más que las historias infantiles (por la coraza que antes comenté, no me esperaba este capítulo en la vida adulta del protagonista).

 - Harold explicando el alivio que siente un padre al perder a su hijo me parece magistral. El argumento de "tienes miedo de que le pase algo y muera; cuando sucede y muere, ya está, el miedo desaparece". Brutal.

- El comportamiento de Jude tras el accidente de Willem me llegó al alma. Cuando coge su camisa y se la ata fuerte como si estuviera recibiendo su abrazo. Uffff.

- El final es el que yo deseaba desde el accidente. Creo que me dio tranquilidad saber que su sufrimiento cesó. Ya era hora.

¿Lo recomiendo? Mucho, pero no a todo el mundo. Si eres impresionable o esperas una historia con la que solo entretenerte, no es tu libro.

Volveré a leerlo con calma, sabiendo ya a lo que me enfrento. Quiero disfrutar de las partes bonitas y quiero prestar más atención a las partes feas, que tan de puntillas he pasado. Y en papel, 

En fin. Que viva la amistad!!

(Imagen)

15.4.19

My husband won't fit

Quienes tenéis Netflix ya sabréis que la plataforma es a veces un tanto insistente recomendando novedades. Eso me pasó a mí con esta serie, que de tanto proponérmela, la empecé a ver. Y me alegro de haberlo hecho.



La serie va sobre Kumiko y Kenichi, un chico y una chica que se conocen cuando están en la universidad y, según reza la sinopsis, "descubren que tiene un problema". El problema es sexual y se explica en el primer capítulo.

Me lo he pasado muy bien conociendo un poco la cultura japonesa y me he reído con la manera de explicar algunas situaciones bastante cómicas que se plantean.

Al principio puede parecer que la trama no dará de sí para los 10 capítulos que tiene porque, al fin y al cabo, es un problema que con una conversación y una visita a un especialista es muy probable que se solucione. No sé si es por la manera de ser de los personajes o por un tema cultural, pero esa conversación no llega nunca.


Con los capítulos te das cuenta que, en realidad, la trama sí que da de sí. Mucho. La serie resulta ser un relato de una pareja que elige vivir bajo sus reglas y que se tiene que enfrentar a costumbres, prejuicios sociales y presiones familiares para hacerlo. Más o menos lo que nos pasa a todos.

¿La recomiendo? Mucho, pero no a todo el mundo. Solo a quien le apetezca disfrutar de una historia bonita y romántica, sin prisas y con mucha empatía.

Ahora tengo ganas de seguir viendo más series japonesas, a ver qué me recomienda mi amiga Netflix.

En fin. Que viva la libertad de vivir tu vida como te salga del papo!!

(Imágenes 1 y 2)

11.4.19

Sobre la escritora Becky Albertalli

La literatura juvenil era algo que hacía tiempo que me interesaba más bien poco. Pero de un tiempo a esta parte le estoy echando cuenta, culpa de mi amiga Rosana, que me ha contagiado el interés por estos libros.

Becky Albertalli es una escritora estadounidense de este tipo de literatura. Me he leído dos de sus cuatro libros publicados hasta la fecha y me gusta mucho su estilo. Habla de los adolescentes de una manera muy natural, hasta el punto que todos podemos ver reflejado a nuestro yo de dieciséis años en sus personajes.

Lo que he leído de ella es:


- Yo, Simon, homosapiens.-




En realidad este es el título inicial del libro, pero ahora se le conoce por el nombre de la película basada en dicho libro, "Con amor, Simon".

Es la historia de un chaval al que un compañero de instituto chantajea para conseguir salir con una amiga suya. Y, si éste no lo ayuda, le contará a todo el mundo que es gay y que mantiene un romance vía email con Blue, un chico desconocido.

A Simon le fastidia tener que dar explicaciones sobre su sexualidad y no entiende porqué aún es necesario hacerlo (algo con lo que estoy de acuerdo, evidentemente). La película está muy bien, pero el libro es aún mejor.







- ¿Y si fuéramos nosotros?-




Este libro está escrito a medias con Adan Silvera (del que no he leído nada porque dicen que es un tanto dramático).

La historia es de dos chicos que se conocen un día en Nueva York pero que, a pesar de tener cierto feeling, no intercambian sus datos. Como los dos se quedan con las ganas de saber más el uno del otro, se ponen a investigar para ver si se encuentran.

Cada capítulo está contado por uno de los protagonistas, lo que me resultó muy divertido porque así sabemos lo que piensa cada uno en cada situación. También son muy divertidos los amigos y familiares de ambos.







Ya sé que esta autora peca de optimista, pero tampoco está de más serlo. Entre tanto drama cotidiano, eso de sonreir mientras lees un libro está bien, verdad?

Estoy pendiente de leer sus otros dos libros, "Jeah a destiempo" y "Lo bueno del amor no correspondido", a ver qué tal están.

En fin. Que viva la juventud!!

(Imágenes 1 y 2)

8.4.19

Where dreams are made of

Hace unas semanas, de forma casual, inesperada y sin planificar, fui a Nueva York. Solo fueron 6 noches, cuyos días aproveché al máximo. Y no porque hiciera un millón de cosas, probablemente hice menos de las que podría haber hecho, pero hice mucho de lo que me apetecía hacer y de lo que deseaba siempre que soñana con ir a la ciudad.

De todas las cosas que disfruté, estas fueron probablemente mis favoritas:

0.- Anochecer desde el Top of the rock.-



Suena tan previsible como cierto. Daba igual el rato de espera para subir, el frío que hacía o la gente pesada dando empujones para hacerse el selfie (despeinado) perfecto. Ver el horizonte color naranja mientras el sol desaparecía entre los rascacielos fue espectacularmente guay.

1.- Vistas de Manhattan desde el ferry de Staten Island.-




Al montarme en el ferry me quedé en la cubierta, mirando hacia el embarcadero. De repente, nos empezamos a alejar y apareció la vista de los edificios cercanos. Y en un par de minutos ya se veía el skyline de Manhattan, el que tantas veces hemos visto en pelis, fotos, posters, etc. Me impresionó lo cercano y real que era todo y me quedé embobada durante mucho rato. Definitivamente, fue mi gran momento "wao" del viaje.

2.- Paseo por el barrio judío en Williamsburg.-


No, la foto no tiene nada que ver con los judíos, ni con Williamsburg, ni con Brooklyn.

Me llama la atención conocer el estilo de vida de personas que tienen costumbres tan diferentes a las mías. A pesar de haber visto un par de documentales sobre la comunidad judía ortodoxa en Nueva York, verlo en directo me impresionó muchísimo. Tanto que, desde mi vuelta, he estado leyendo mucho sobre el tema. Durante la hora y pico que estuve por allí no hice ni una foto, me sentí como invasora en un mundo que no era el mío y me pareció que fotografiarlo era una falta de respeto.

3.- El metro.-



Qué fácil me resultó moverme por la ciudad. Incluso más que en Barcelona (o en cualquier ciudad con metro que he visitado). Pautas tan sencillas como "downtown", "uptown", "salida X por la última escalera" hicieron que el tiempo que estuve sola no me perdiera ni me desorientara lo más mínimo. Nunca he viajado sola, pero los ratos que paseé a mi aire por la ciudad los disfruté mucho y mis viajes en metro fueron el resumen de esos ratos de disfrute.

4.- Leer en la biblioteca.-



El día que llegué fui a verla tras pasear por Bryant Park. Me gustó tanto como imaginaba, así que volví otro día solo por el gusto de sentarme un rato a leer un libro y actualizar mi libreta de viaje.

5.- La familiaridad del entorno.-



Fue una sensación extraña la de estar en un sitio nuevo y sentir que lo conocías. El cine y las series han influído en esto, claro está. Me ilusionaba ver los sitios que conocía de las películas y, lo que más, descubrir dichos lugares de manera casual. Desde que volví estoy un chisquín obsesionada y no paro de ver pelis localizadas en Nueva York y buscarlos en el mapa para saber si he pasado por allí o no, porque ahora todo me resulta conocido.


Si sigo pensando, hay una docena más de cosas que destacaría, como la cena en Buddakan, el crucero rodeando Manhattan, el paseo por Central Park, las vistas desde el One World, el mango tango roll, las compras por Harlem, las vistas nada secretas desde Dumbo...

En fin. Que viva NYC!!
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